viernes, 26 de julio de 2013


(De un tallercito...)

Miradas de odio y miedo arden en sus pupilas. El sol brilla en sus cuerpos que caminan de un lado a otro esperando al primer extraño que se atreva a pasar por territorio de ellos. Sergio está de pie junto a su primo, los demás, sentados en el anden, envuelven la ansiedad  a través del humo que sale de sus labios.

 A “peluza”, a Sergio, le habían dicho hace algunas horas que la “vuelta” de esa noche con el tipo aquel quedaba cancelada. El grupo no contaba con esa sorpresa, lo habían invertido todo por esa vuelta, ahora no tienen nada. A Sergio nadie lo engañaba, pero esa vez fue diferente.


Los cuerpos caminan decididos hacia la avenida, miradas temerosas del vecindario evitan encontrarse con ellos. El viento rompe el silencio de sus rumbos a levantar el polvo amarillo de las calles a las que no se atreve a entrar ni para pavimentarlas.


Antes de doblar la esquina ellos escuchan los quejidos de una mujer que intenta hablar en medio del llanto. Un hombre en la puerta de la casa, insultante, arremete el cuerpo de ella contra la pared. Ellos continúan caminando, Sergio se ha quedado atrás. ¡Marica, soltala, relájate ya!. Un destello más se aloja en otra pared de ladrillo. Luego, silencio total, un cuerpo que cae en el cemento, un llanto que cesa por el asombro.

El cuerpo de los jóvenes se desvanecen entre el polvo que levantan. Las miradas expectantes aparecen.

Gabba Gabba Hey!: SHARON VAN ETTEN, “Serpents” ”Pensé que me ibas a ...

Gabba Gabba Hey!: SHARON VAN ETTEN, “Serpents” ”Pensé que me ibas a ...: Es el momento de los buenos propósitos. Uno que debería ser de obligado cumplimiento es el de no hacer el gilipollas por quien no merez...

domingo, 7 de julio de 2013

Una mañana...



Y de repente, un sentimiento de desenfreno sacudió mi pecho: después de ir de un lado a otro las ideas no resistieron y lentamente descendían... se dejaban caer en un estado de serenidad como el de una nube el ruido se iba distorsionando, los cuerpos alrededor actuaban lentos los automoviles habían dejado de andar y tras el vidrio de esa ventana se difundían los colores de esa mañana un olor fuerte, penetrante e imperturbable como el de las seis de la mañana en el campo fundían mi respiración...
¡Señora!... señora...desea azucar para su café?